Nací en San Telmo cerca del Museo Histórico Nacional, en el Parque Lezama. Cuando era niño, mis tíos, parientes, y amigos de la familia me llevaban a visitarlo. Al llegar al museo quedaba fascinado y con la boca abierta por los enormes cañones coloniales exhibidos en la entrada, y la exposición de armas y uniformes de nuestros héroes de la Guerra de la Independencia, de la Campaña del Desierto, y los hechos históricos de José de San Martín y Manuel Belgrano. También exhibían reliquias de la Guerra de la Triple Alianza, en la que a la edad de 16 años, había participado voluntariamente mi bisabuelo Dionisio Álvarez, luego coronel y veterano de la Campaña del Chaco. ¡Ni qué hablar de las Invasiones Inglesas! ¡Esos piratas incorregibles! concepto que se había afianzado fuertemente en mi mente de niño. Las paredes del museo estaban tapizadas de cuadros al óleo, mostrando las imágenes de los principales participantes y actores de nuestros hechos históricos. Todavía recuerdo el fuerte olor a humedad del lugar, que era una mezcla de telas viejas, pinturas resecas, y maderas y papeles rancios. Mientras tanto, en las reuniones familiares comentaban los acontecimientos de la guerra en Europa.

Editorial: Mundo Gráfico
Año: 2016

Sáenz, Jorge – Balística de armas menores

$22.000,00
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Nací en San Telmo cerca del Museo Histórico Nacional, en el Parque Lezama. Cuando era niño, mis tíos, parientes, y amigos de la familia me llevaban a visitarlo. Al llegar al museo quedaba fascinado y con la boca abierta por los enormes cañones coloniales exhibidos en la entrada, y la exposición de armas y uniformes de nuestros héroes de la Guerra de la Independencia, de la Campaña del Desierto, y los hechos históricos de José de San Martín y Manuel Belgrano. También exhibían reliquias de la Guerra de la Triple Alianza, en la que a la edad de 16 años, había participado voluntariamente mi bisabuelo Dionisio Álvarez, luego coronel y veterano de la Campaña del Chaco. ¡Ni qué hablar de las Invasiones Inglesas! ¡Esos piratas incorregibles! concepto que se había afianzado fuertemente en mi mente de niño. Las paredes del museo estaban tapizadas de cuadros al óleo, mostrando las imágenes de los principales participantes y actores de nuestros hechos históricos. Todavía recuerdo el fuerte olor a humedad del lugar, que era una mezcla de telas viejas, pinturas resecas, y maderas y papeles rancios. Mientras tanto, en las reuniones familiares comentaban los acontecimientos de la guerra en Europa.

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