Este libro trata el apasionante tema de los fósiles a través de una serie de pensamientos sobre su relación con el tiempo profundo. Se define a los fósiles como singularidades del espacio-tiempo, como seres únicos e irrepetibles, basados en la química del carbono y del agua líquida; los que evolucionaron en un universo darwiniano, estocástico y contingente. Todo lo viviente, extinto y actual de nuestro planeta, proviene de una sola célula viva original; por lo tanto también nosotros los humanos estamos emparentados con todas y cada una de las ramas del añoso árbol de la vida. Descubrir un fósil es una experiencia única. Cuando abrimos su tumba pétrea somos los primeros seres en tomar contacto con esa forma de vida extinguida tal vez hace cientos de millones de años. Es unir en un instante dos momentos del tiempo profundo, esto es el lejano pasado en que quedó sepultado el organismo y el tiempo presente en que se encuentra el autor del hallazgo. En ese cruce de coordenadas la finitud de ambos se encuentra inscripta en la infinitud del tiempo y de la nada. Pienso en los fósiles como imágenes fotográficas de seres inexistentes como metáforas filosóficas de la luz y del tiempo profundo

Editorial: Mundo Gráfico
Año: 2017

Alonso Ricardo – Los fósiles y el tiempo profundo

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Este libro trata el apasionante tema de los fósiles a través de una serie de pensamientos sobre su relación con el tiempo profundo. Se define a los fósiles como singularidades del espacio-tiempo, como seres únicos e irrepetibles, basados en la química del carbono y del agua líquida; los que evolucionaron en un universo darwiniano, estocástico y contingente. Todo lo viviente, extinto y actual de nuestro planeta, proviene de una sola célula viva original; por lo tanto también nosotros los humanos estamos emparentados con todas y cada una de las ramas del añoso árbol de la vida. Descubrir un fósil es una experiencia única. Cuando abrimos su tumba pétrea somos los primeros seres en tomar contacto con esa forma de vida extinguida tal vez hace cientos de millones de años. Es unir en un instante dos momentos del tiempo profundo, esto es el lejano pasado en que quedó sepultado el organismo y el tiempo presente en que se encuentra el autor del hallazgo. En ese cruce de coordenadas la finitud de ambos se encuentra inscripta en la infinitud del tiempo y de la nada. Pienso en los fósiles como imágenes fotográficas de seres inexistentes como metáforas filosóficas de la luz y del tiempo profundo

Editorial: Mundo Gráfico
Año: 2017